Cusco y Machu Picchu 2026: la guía que escribí después de ignorar la mía propia
Guía completa de Cusco y Machu Picchu 2026: cómo aclimatarse a la altitud, dónde comprar las entradas de Machu Picchu, el Valle Sagrado, el Camino Inca y los mejores barrios de Cusco.
La hoja de cálculo que hice antes de ir a Cusco tenía 47 puntos. Medicación para el mal de altura (acetazolamida, ibuprofeno, paracetamol), estrategia de aclimatación por días, altitud de cada punto del itinerario, señales de alarma del mal de altura agudo vs. crónico. Lo investigué todo con la seriedad de quien se prepara para escalar el Everest.
Llegué a Cusco, descargué las maletas en el hotel, subí las escaleras al tercer piso y me tumbé en la cama completamente sin aliento durante veinte minutos. Mal de altura, día 1, hora 2. Exactamente lo que había estudiado que no debía hacer — subir escaleras el primer día.
La solución fue la que me recomendó la señora del mercado cuando salí a buscar coca: te de coca caliente, quietud, y no ser tonta el resto del día. Funcionó. Al día siguiente, San Blas.
El mal de altura — lo que realmente necesitas saber
Cusco está a 3.400m. La Ciudad de México, que ya parece alta, está a 2.240m. La diferencia es brutal para el organismo. Los síntomas del mal de altura —dolor de cabeza, náuseas, dificultad para respirar, insomnio— aparecen en la mayoría de los visitantes en las primeras 24-48 horas. No dependen de la forma física. Corredores de maratón sufren mal de altura. Abuelas de 70 años no lo sufren. Es genética y aclimatación.
Las reglas básicas que esta vez sí voy a seguir: 1. Las primeras 24 horas: moverse despacio, no subir escaleras innecesarias, no hacer actividad física 2. Beber mucho líquido (agua, té de coca — no alcohol las primeras 24h) 3. Comer poco y ligero 4. Dormirás mal la primera noche — es normal
La acetazolamida (Diamox) ayuda a acelerar la aclimatación si la tomas 24h antes de llegar. Requiere prescripción médica en España. Si tienes oportunidad, consúltalo con tu médico antes del viaje.
Machu Picchu — la logística que nadie te cuenta
La entrada a Machu Picchu se compra en línea en el sistema oficial del gobierno peruano (machupicchu.gob.pe). El aforo diario es limitado y los tickets se agotan con semanas o meses de antelación en temporada alta (junio-agosto). Esto no es una exageración de guías de viaje — es literalmente cierto. Si viajas en julio y no has comprado la entrada antes de llegar a Perú, puede que no entres.
Hay cuatro circuitos diferentes dentro del sitio (Circuito 1-4), y al comprar debes elegir horario (mañana o tarde). El Circuito 1 (la ruta panorámica corta) incluye la vista de la postal. El Circuito 2 (la ruta larga) permite ver más ruinas y tiene menos gente.
Si quieres subir el Huayna Picchu (la montaña puntiaguda en el fondo de todas las fotos de Machu Picchu) o el Machu Picchu Mountain, son entradas adicionales con cupo muy limitado que se agotan aún más rápido.
El tren Cusco-Aguas Calientes (operado por PeruRail o Inca Rail) sale desde la estación de Poroy (cerca de Cusco) o desde Ollantaytambo en el Valle Sagrado. El viaje dura entre 1h30 y 3h30 según el punto de salida. Los precios son elevados para estándares latinoamericanos — 50-120€ ida según clase y operador. Reserva con antelación.
El Valle Sagrado — el día que debería ser obligatorio
El Valle Sagrado es el tramo del río Urubamba entre Pisac y Ollantaytambo, a 30-60 minutos de Cusco en coche. Tiene tres paradas que merecen tiempo real.
Pisac tiene el mercado de artesanía más honesto del Cusco — los vendedores son las propias tejedoras y artesanas, no intermediarios. Y en el cerro sobre el pueblo, un conjunto de ruinas incas que la mayoría de los visitantes del Valle no sube. La subida a pie son 90 minutos y vale cada paso.
Ollantaytambo es la fortaleza inca mejor conservada de los Andes. Aquí los incas derrotaron a Hernando Pizarro en 1537 — la única batalla que los incas ganaron a los conquistadores durante la invasión. Los terrazones agrícolas, los canales de irrigación, los gigantescos bloques del Templo del Sol en lo alto: todo está prácticamente intacto.
San Blas y el almuerzo sin letrero
El segundo día en Cusco, después de la noche de coca y quietud, salí sin plan hacia San Blas. Subí por el callejón Siete Culebras sin saber exactamente adónde iba, pasé delante de tres talleres de carpintería donde hacían marcos dorados a mano, y en la segunda esquina a la derecha de la Plaza de San Blas encontré una puerta entreabierta con olor a guiso.
No había menú. No había letrero. Había tres mesas y una señora que me preguntó si quería el almuerzo. Sopa de quinua, pollo a la hierbas con papas nativas, chicha morada. Todo por 12 soles (menos de 3€). Fue el mejor almuerzo del viaje.
La hoja de cálculo no lo tenía previsto. Era el punto 48.